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¡No esperes Enero! 4 pasos para planear mejor tu año desde ya




Todo en la vida es cuestión de ensayo y error. Tengo que admitir que en los últimos años he estado mejorando mis hábitos en cuanto a productividad para lograr más y crear mejores hábitos. 

Recientemente me puse a mirar mi agenda y repasar las metas que me propuse a principios de año. No las tenía olvidadas, pero en ningún momento hice una de esas revisiones de las que hablan los expertos y coaches que saben de alcanzar propósitos. 

Mi conclusión fue que me puse demasiadas metas (10 personales y 10 respecto a Fina en la Oficina como proyecto). De las personales logré cumplir un 50% y de las de Fina, sólo un 10%. 

¿Cuál fue el fallo? No ser realista. Así que para el 2020 decidí no esperar a enero y comenzar mi preparación para tener un mejor año desde ya. Esto es lo que estaré haciendo antes de que el año termine: 

1- Anotar todo a lo que necesito dedicar tiempo


Hace unos meses me di cuenta que uno de mis mayores errores era escribir largas listas de pendientes cada día. Ponía de 5 a 10 cosas que hacer -fuera de las responsabilidades de mi trabajo. El resultado era llegar a la casa, ver la lista e inmediatamente sentirme abrumada sin saber qué hacer primero, o comenzar a hacer algo y luego dejar lo demás “para después” sin fecha de término. 

Este mes he estado probando algo nuevo. Estoy usando la aplicación de notas en mi celular para organizar mis tareas por día. En lugar de hacer una sola lista interminable, divido cada día de la semana con solo 3 tareas por hacer.

Hacerlo en digital en lugar de una agenda de papel, me permite mover las tareas de una lugar a otro y agruparlas según sea más conveniente. Por ejemplo, si logré una cita para hacerme las uñas el miércoles, entonces ese mismo día también pasaré por el supermercado que está cerca del salón a comprar lo que me haga falta. De este modo, en lugar de salir el lunes y el miércoles también, sólo salgo el miércoles y el lunes me queda libre para hacer tres cosas en la casa. O si el lunes quiero cocinar comida para dos días, también pongo la lavadora mientras cocino. 

La libreta digital también me permite copiar las tareas recurrentes de una semana a otra. Así cada domingo puedo sentarme a organizar la lista de la semana y asignar el lugar más conveniente a aquellas tareas fijas (lavar, cocinar, limpiar baños, lavarme el cabello, etc.). 

Lo que quiero lograr con este nuevo método es poder evaluar a fin de mes, cuántas cosas realmente necesito hacer cada semana y cuánto tiempo realmente puedo dedicar a cada una. Ver qué es realista hacer en el mismo día y qué no. 

Admito que tardé mucho en moverme al mundo de la organización digital, pues siempre me ha gustado escribir en papel, pero finalmente tuve que reconocer y aceptar que ya no me estaba resultando tan productivo. 

2- Evalúa tus metas actuales


Si escribiste tus metas en enero del 2019 y no las has vuelto a ver, este es el momento. Comienza a revisar qué porcentaje lograste, cómo y por qué. Saber las causas que te impiden acercarte a lo que sueñas es fundamental para resolverlas. ¿Te falta dinero para hacer algo? ¿Te falta tiempo o necesitas dedicarle más tiempo del que pensabas? ¿Necesitas trasladarte? ¿Necesitas de alguien que te guíe? Y más importante aún: ¿necesitas reprogramar tus hábitos? Todo esto es necesario saberlo. 

Por ejemplo, yo quería ser más productiva por las mañanas, tener mi ropa lista y tener tiempo de leer mis lecturas diarias. Sin embargo, no soy capaz de levantarme fresca si no duermo lo suficiente. Entonces me di cuenta que necesitaba acostarme una hora más temprano, pero para acostarme una hora más temprano, necesitaba hacer menos en las noches. 

Fue gracias a entender esto, que decidí implementar el método que explico en el punto 1. Es decir, poder levantarme más temprano y funcionar mejor en las mañanas requiere que pueda organizar mejor mis noches, y para organizar mejor mis noches debo organizar mejor mis tareas diarias. ¿Se entiende el círculo? 

Del mismo modo tú, debes asumir una visión crítica de las metas que te propusiste e identificar todas las razones o excusas que te impiden accionar en torno a ellas. 

Haz un inventario de todo, y sólo entonces puedes pasar al punto 3. 

Create Your Own Elegance


3- Fíjate metas realistas


Si al evaluar tus metas de este año te das cuenta de que te propusiste ir al gimnasio 4 veces a la semana, cuando antes no ibas ni una, entonces esto no era una meta realista. 

No me refiero a que no puedes lograrlo; puedes, si de verdad te lo propones y cuentas con auto-motivación nivel Dios. Para la mayoría de los mortales, ir del punto A al Z, requiere de pasar por las demás letras del abecedario y pasar por ahí requiere un tiempo de adaptación que no será igual para cada quien. (En mi IGTV comparto un video que lo explica de forma más simple).

¿Cuál es la meta realista para ti? La respuesta sólo la tienes tú, según tu capacidad y estilo de vida. Porque si además de ir al gimnasio después del trabajo quieres también ir a clases de inglés, juntarte con tus amigos, ir al salón, hacer un curso online, etc. Entonces querida amiga: no lo lograrás todo. Pero si para ir al gimnasio después del trabajo sólo tienes que cancelar tu suscripción a Netflix, entonces la meta si se ajusta a tu capacidad. 

Observa, evalúa, ensaya y entonces define con honestidad lo que sí está a tu alcance. Nada mejor que estas últimas semanas que le quedan al año para hacerlo.

Mejor es lograr 2 metas y sentir que fuiste exitosa, que proponerte 10 y sentir que no alcanzaste nada. 

4- Visualiza


Por primera vez en mi vida me animé a hacer un “vision board” o mapa de sueños este año. No te voy a mentir, no es una herramienta en la que tenía mucha fe. Lo hice y lo puse en una esquina de mi habitación y a cada rato tenía que moverlo de un lado a otro porque estorbaba. 

No te voy a decir que verlo me mantuvo súper enfocada, ni que cada mañana me levantaba a visualizar las fotos para tenerlas como un mantra según lo recomendado por las fieles embajadoras de los mapas de sueños, pero sí debo confesar que encontrarlo luego de haber cumplido alguna de las cosas, me daba una interesante sensación de orgullo. Te lo topas por casualidad y piensas “wao, en enero pegué esta foto de tal cosa aquí y se me dió”, y te juro que esto realmente te da un sentimiento de logro y satisfacción que no te esperas. 

Así que este año estoy pensando hacerlo en una versión más pequeña, algo sin tantas fotos que me quepa en sólo una página para poder tenerlo conmigo en la oficina en lugar de tenerlo rodando por la casa. 

¿Haz hecho uno? Déjame saber en los comentarios si te gustaría que comparta contigo cómo lo hice. 

Antes de despedirme también quiero recordarte que cualquier progreso, es progreso. Que no hayas logrado el 100% no significa que no hayas logrado nada. Si sólo lograste el 25%, entonces no has fallado. Celebra tu avance y proponte ser más objetiva y sincera con tu próxima planificación. Ten en cuenta lo que te funciona a ti, sin compararte con lo que le funciona a los demás, y elimina poco a poco aquello que sea un impedimento. 

¡Manos a la obra!

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Escrito por Yaneris Michel

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